Esta bebida es considera como la más mortal del mundo, puede terminar su vida en menos de 45 minutos

Hoy en día existen miles de productos que son procesados, contienen productos químicos, conservantes y colorantes. Son un gran problema para nuestro cuerpo porque no estamos preparados para digerir estos compuestos complejos.

Nuestro cuerpo toma mucho tiempo para hacer la digestión cuando comemos alimentos como comida chatarra, refrescos y golosinas.

Por ejemplo: cuando comemos una ensalada podemos ingerirla en un máximo de dos horas, mientras que una hamburguesa tiene hasta tres días dentro de nosotros y  al final deja residuos que no podían ser consumidos totalmente.

Así, podemos ilustrar lo que sucede cuando comemos comida chatarra cada día, o incluso varias veces al día.

Sin embargo, en este caso, nos enfocaremos en algo más común y aún más mortal, los refrescos o soda. Estos productos contienen más de un factor que nos puede afectar a nivel de salud y aquí te diremos lo que son.

NO SE BEBERÁ ESA SODA DESPUÉS DE LEER ESTA INFORMACIÓN.

Todos sabemos que la soda o refresco es un producto muy nocivo, es bien sabido que su composición es equivalente a más de 30 cucharadas de azúcar por el envase, que es un problema grave para aquellos que beben en exceso esto.

Demasiada azúcar y glucosa en nuestro cuerpo pueden ser el detonante de problemas tales como: hipertensión, obesidad, insuficiencia cardíaca, artritis, obstrucción de la arteria y más. Que no es poca cosa para tener en cuenta.

CUANDO CONSUMIMOS UNA LATA DE SODA PODEMOS EXPERIMENTAR LOS SIGUIENTES EFECTOS:

En diez minutos: habrán recibido todo el azúcar que necesita en un día entero, que es un gran impacto para el cuerpo.

En veinte minutos: el hígado convierte el azúcar en grasa.

En cuarenta minutos: la glucosa entra en la sangre, que aumenta la presión arterial y tus pupilas se dilatan.

A los cuarenta y cinco minutos: se comienzan a producir dopamina y su ritmo cardíaco se acelera.

Teniendo en cuenta estos efectos, podemos deducir que tomarlo en exceso nos podríamos causar paro cardíaco muy fácilmente, lo cual no es poca cosa.

 

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